Más o menos por el 2003 empecé a escribir una novela, aún no
la termino. Poco a poco le aumento algunas páginas. No sé cuándo podré
finalizarla, es la historia más densa que he escrito y la que me pesa más en el
alma. Es compleja, no sólo por el tema, por la atmósfera sino por su estilo
literario—que si bien no afirmo que sea revolucionario (porque otros autores lo
han hecho ya)—sí será difícil y, para otros un fastidio a la hora de leer. A veces
me cuesta trabajo a mí tocarla, otras veces me sigo de corrido. Quizá la esté
escribiendo sólo para mí, como una especie de exorcismo para destruir mis
propios demonios, posiblemente sólo para olvidar lo que se entierra en mí. O por
el simple placer de escribir para destruir vidas ficticias como si fuera un
asesino despiadado. Sea la razón que fuere es experimental, compleja y junto
con mi novela “Insectos” será la que me defina como escritor. No sé, tal vez,
cuando la concluya libremente podré morir.
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sábado, 26 de julio de 2014
martes, 4 de diciembre de 2012
Mis personajes. Parte 3
Dicen que los escritores hombres escriben más personajes masculinos; y las mujeres más personajes femeninos. En mi caso diría que sí es así: tengo más personajes hombres y la mayoría de mis protagonistas también lo son. Sin embargo yo diría que hay diferencias:
1.- No puedo prescindir de las mujeres pero sí de los hombres, esto es: siempre, de una forma u otra en mis historias hay mujeres. Aunque los protagonistas sean hombres siempre hay espacio para las mujeres; en cambio si escribo alguna historia con mujeres protagonistas los hombres pueden no salir ya que no son importantes. De hecho tengo historias sin hombres, pero ninguna sin mujeres.
2.- Mis personajes femeninos son cruciales para la historia, tienen una fuerza dramática sorprendente aunque sólo hay un personaje en toda la narración y aparezca poco, pero cuando sale es por algo sumamente importante.
En sí le tengo mucho respecto al género femenino y la inspiración que me dan sirve para motivar a mis personajes. Siempre hay una emoción y sentimiento para con ellas; su existencia e importancia es la que hace posible que mis personajes se movilicen en la historia, como en el caso de Kurumotsu donde todo el conflicto de Sanosuke es llevar a Megumi (de 13 años) de regreso a su casa; en Mothman rotten todo lo que ocurre y se genera una pelea fuerte para el clímax es por Didier Alejandra; Luca comienza a tener vida a partir de Itsuki; así como la tía Alejandra y Crista son los personajes más poderosos en mi película Espectrum.
En fin, mis personajes femenino son cruciales, dramáticamente hablando y más que nada, son más fuertes.
Como bien dije en un posteo anterior me sustento mucho en la medicina para crear mis personajes, la mayoría de ellos tienen algún problema psicológico o psiquiátrico, y en el caso de las mujeres no están exentas de ello. En eso son similares a los hombres, pero lo que los difiere de ellos es que las mujeres son más fuertes, su umbral de dolor es mayor y pueden soportar más su propia existencia. Tienen más motivación, más ambiciones y deseos de vivir que los hombres. Y es que la mayoría--prácticamente todos--de mis personajes están sumidos en la miseria humana, son cadáveres vivientes, sus almas y sueños los han abandonado y están perdidos en este mundo terrenal esperando fallecer en cualquier momento, y de hecho mucha gente ha dicho que lo mejor que les puede pasar a mis personajes es que se mueran, pero no lo hago. Yo no mato a mis personajes, yo los dejo sufrir lo más que puedan. Y como mis mujeres son más fuertes, en varias historias, ellas sufren más. Eso ha hecho que algunos piensen que son misógino. Que a las mujeres las hago sufrir mucho, pero yo no iría que es así.
En primer lugar quiero aclarar o comentar algo:
Una vez me preguntaron ¿por qué hago sufrir a mis personajes? Y ¿si no me duele hacerlos sufrir? Y la verdad es que los hago sufrir porque puedo, y no, no me duele. Y es así simplemente porque no existen. Son personajes ficticios, sólo son aventuras, estos personajes nunca verán la vida. Yo honestamente no entiendo a los escritores que se enamoran de sus personajes y luego no les quieren hacer nada, ya sea por temor de verlos sufrir o por el miedo de que sus lectores no quieran verlos sufrir. Yo los hago sufrir porque sé que sólo son personajes irreales, es una fantasía, una ficción y es muy divertido lastimarlos en un papel. Si sé cuando algo es real y cuando no. Hacer sufrir a un ser vivo es otra cosa, eso no busco hacerlo. Pero un personaje que sólo existe en un libro, no pasa nada.
Para mí el personaje tiene su razón de ser cuando tiene una meta que cumplir y la meta es contar una historia, donde se está dando un mensaje y si para dar ese mensaje el personaje tiene que sufrir y morir de una forma cruel, bueno, tiene que suceder y no veo porque llorarlo--o peor: autocensurarse y no concretar el mensaje de la narración de manera óptima.
Así que mis personajes sufren y en mucho de las casos el sufrimiento de un personaje femenino tiene una fuerza más dramática que mueve a la historia a niveles exorbitantes; encaminan todo para el clímax y un enfrentamiento radical. En sí el sufrimiento de un personaje femenino sirve para muchas cosas--como dije: los hombres hacen todo en relación y por las mujeres, por lo tanto el sufrimiento de ellas tiene una fuerza dramática narrativa más poderosa que el sufrimiento de ellos, por eso suelo lastimarlas más a ellas.
Pero son más fuertes, son las que tienen más motivación, las que se pueden levantar y seguir peleando. Por ejemplo en Insectos en realidad Itsuki es mucho más fuerte que Luca. Él está completamente derrotado, ella en cambio sigue luchando. En Los ojos tiernos de la casa Strudentër son las mujeres las que tienen mayor importancia, mayor fuerza y mayor pelea.
En sí me gusta más crear personajes femeninos y muchos de ellos están basados o inspirados en una chica a la cual siempre he amado y… ya se ha ido.
1.- No puedo prescindir de las mujeres pero sí de los hombres, esto es: siempre, de una forma u otra en mis historias hay mujeres. Aunque los protagonistas sean hombres siempre hay espacio para las mujeres; en cambio si escribo alguna historia con mujeres protagonistas los hombres pueden no salir ya que no son importantes. De hecho tengo historias sin hombres, pero ninguna sin mujeres.
2.- Mis personajes femeninos son cruciales para la historia, tienen una fuerza dramática sorprendente aunque sólo hay un personaje en toda la narración y aparezca poco, pero cuando sale es por algo sumamente importante.
En sí le tengo mucho respecto al género femenino y la inspiración que me dan sirve para motivar a mis personajes. Siempre hay una emoción y sentimiento para con ellas; su existencia e importancia es la que hace posible que mis personajes se movilicen en la historia, como en el caso de Kurumotsu donde todo el conflicto de Sanosuke es llevar a Megumi (de 13 años) de regreso a su casa; en Mothman rotten todo lo que ocurre y se genera una pelea fuerte para el clímax es por Didier Alejandra; Luca comienza a tener vida a partir de Itsuki; así como la tía Alejandra y Crista son los personajes más poderosos en mi película Espectrum.
En fin, mis personajes femenino son cruciales, dramáticamente hablando y más que nada, son más fuertes.
Como bien dije en un posteo anterior me sustento mucho en la medicina para crear mis personajes, la mayoría de ellos tienen algún problema psicológico o psiquiátrico, y en el caso de las mujeres no están exentas de ello. En eso son similares a los hombres, pero lo que los difiere de ellos es que las mujeres son más fuertes, su umbral de dolor es mayor y pueden soportar más su propia existencia. Tienen más motivación, más ambiciones y deseos de vivir que los hombres. Y es que la mayoría--prácticamente todos--de mis personajes están sumidos en la miseria humana, son cadáveres vivientes, sus almas y sueños los han abandonado y están perdidos en este mundo terrenal esperando fallecer en cualquier momento, y de hecho mucha gente ha dicho que lo mejor que les puede pasar a mis personajes es que se mueran, pero no lo hago. Yo no mato a mis personajes, yo los dejo sufrir lo más que puedan. Y como mis mujeres son más fuertes, en varias historias, ellas sufren más. Eso ha hecho que algunos piensen que son misógino. Que a las mujeres las hago sufrir mucho, pero yo no iría que es así.
En primer lugar quiero aclarar o comentar algo:
Una vez me preguntaron ¿por qué hago sufrir a mis personajes? Y ¿si no me duele hacerlos sufrir? Y la verdad es que los hago sufrir porque puedo, y no, no me duele. Y es así simplemente porque no existen. Son personajes ficticios, sólo son aventuras, estos personajes nunca verán la vida. Yo honestamente no entiendo a los escritores que se enamoran de sus personajes y luego no les quieren hacer nada, ya sea por temor de verlos sufrir o por el miedo de que sus lectores no quieran verlos sufrir. Yo los hago sufrir porque sé que sólo son personajes irreales, es una fantasía, una ficción y es muy divertido lastimarlos en un papel. Si sé cuando algo es real y cuando no. Hacer sufrir a un ser vivo es otra cosa, eso no busco hacerlo. Pero un personaje que sólo existe en un libro, no pasa nada.
Para mí el personaje tiene su razón de ser cuando tiene una meta que cumplir y la meta es contar una historia, donde se está dando un mensaje y si para dar ese mensaje el personaje tiene que sufrir y morir de una forma cruel, bueno, tiene que suceder y no veo porque llorarlo--o peor: autocensurarse y no concretar el mensaje de la narración de manera óptima.
Así que mis personajes sufren y en mucho de las casos el sufrimiento de un personaje femenino tiene una fuerza más dramática que mueve a la historia a niveles exorbitantes; encaminan todo para el clímax y un enfrentamiento radical. En sí el sufrimiento de un personaje femenino sirve para muchas cosas--como dije: los hombres hacen todo en relación y por las mujeres, por lo tanto el sufrimiento de ellas tiene una fuerza dramática narrativa más poderosa que el sufrimiento de ellos, por eso suelo lastimarlas más a ellas.
Pero son más fuertes, son las que tienen más motivación, las que se pueden levantar y seguir peleando. Por ejemplo en Insectos en realidad Itsuki es mucho más fuerte que Luca. Él está completamente derrotado, ella en cambio sigue luchando. En Los ojos tiernos de la casa Strudentër son las mujeres las que tienen mayor importancia, mayor fuerza y mayor pelea.
En sí me gusta más crear personajes femeninos y muchos de ellos están basados o inspirados en una chica a la cual siempre he amado y… ya se ha ido.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Mis personajes. Parte 2
Bueno, hoy quiero
hablar de mis personajes masculinos: usualmente tienen problemas psicológicos
de algún tipo o están enfermos de alguna manera. Para ello me basó mucho en el
Manual Merck[1].
Este libro lo conozco porque mis padres, ambos, son médicos y ha sido un libro
que siempre se ha mantenido en la casa y se actualiza. Cada año adquirían la
nueva edición para estar siempre actualizados con respecto a lo que medicina se
refiere. Siempre me gustó porque enlista las enfermedades de todos los tipos,
síntomas, tratamientos y cualquier información necesaria por mínima que sea
para curarla. Desde niño siempre me ha interesado y gustado la medicina,
incluso llegué a pensar ser médico—pero me gustó más el arte—. Y mis padres me
contaban y explicaban cómo funcionaban las cosas. Uno de los recuerdos que
tengo de mi padre era cuando veíamos documentales de operaciones quirúrgicas en
tiempo real. O sea veíamos cirugías completas de dos o hasta tres horas de
duración mientras me las iba explicando. Por eso conozco el Merck y me baso en
él para crear mis personajes.
Me apasionan las
personas enfermas de algún tipo, son más interesantes—literariamente hablando.
No me gustan los personajes a los que todo les sale bien, los triunfadores, los
sanos, los que todo mundo quiere. Me gustan los perdedores, los enfermos, los
que tienen todo para perder y aún así siguen luchando. Sin embargo no todos mis
personajes están enfermos físicamente—pero varios de ellos—tienen algo
psicológico, o psiquiátrico que los está molestando. Y especialmente los más
afectados son los personajes masculino.
Personajes como Franz
Kafka, si bien él no es un personaje original creado por mí, más bien es real y
existió en la Praga del siglo pasado, leí todo lo necesario sobre su vida y
obra para poder escribir sobre él. Tenía problemas psicológicos: la presión del
padre era muy fuerte, su complejo de inferioridad, su desprecio hacia sí mismo,
el miedo latente, la soledad extrema. Todo esos elementos son los que tienen en
común con mis protagonistas, y al gustarme su obra, me gustó la idea de
utilizarlo como parte de mis historias y me arriesgué a hacerlo, hablar de
alguien real que tuvo sangre y carne.
En otros me baso en amistades
o en referencias médicas de algunos pacientes. O a veces al leer el Merck y
conozco una nueva enfermedad me gusta y me imagino al personaje que la tiene y
escribo una historia sobre esa persona con ese malestar y cómo podría valerse
estando en situaciones extraordinarias como por ejemplo en Evidencia hikikomori, donde el personaje es paranoico con grados de
esquizofrenia que se encierra voluntariamente en su habitación por espacio de
tres años.
En la mayoría de las
veces mis personajes masculinos son solitarios, la locura les afecta de algún
modo, tienen malestares físicos pero de algún modo deseo hacerlos carismáticos
o por lo menos queribles. Que no se sienta compasión por ellos ni lástima, sino
cariño y agrado. Que s eles comprenda y que el lector esté a su lado todo el
tiempo deseando darles la mano de alguna manera.
Algunos son muy miserables y parece que nunca
saldrán bien librados, los hay que sufren todo el tiempo y lo mejor que podría
sucederles es que se mueran, peor aún así no los mato. Y los hay que sí
sobresalen, logran triunfar a pesar de sus dependencias y los hay los que si
bien no logran sobrevivir o superarse o salir del hoyo en el que están metidos,
logran hacer algo por alguien y sacrificarse en vida—aunque no necesariamente
sea un sacrificio físico, sino mental y/o psicológico—por alguien que, para ellos,
vale mucho. A veces es una niña, una adolescente o una mujer adulta igual de
enferma que ellos; pero usualmente es una mujer, como en el caso de :0 donde el sacrificio viene hacia
Didier, una adolescente. O en Kurumotsu
en el cual es sacrificio es hacia Megumi, una niña. O en Insectos, el sacrificio es de Luca hacia Itsuki.
Mis personajes masculinos quizá estén enfermos
de alguna manera, dañados psicológicamente o hasta psiquiátricamente, débiles,
cobardes, perdidos, derrotados e incluso odiados por el destino o Dios, pero son
queribles, benévolos, aman y hacer todo lo que está en sus manos por alguien
más que consideran que lo valen.
[1] El
manual Merck de diagnóstico y terapia (en inglés
Merck Manual of Diagnosis and Therapy), a menudo denominado
simplemente manual de Merck es el libro
de texto médico
más vendido del mundo. Se publicó por primera vez en 1899, y actualmente va por
la 18ª edición (2006).
martes, 6 de noviembre de 2012
Mis personajes Parte 1
Bueno, opino que en la literatura y en el cine, así
como en la pintura y en las demás artes donde se proyectan vidas o personajes;
sólo se habla de dos tipos de personas:
Los
líderes o los de éxito: que son aquellos seres inteligentes, respetados,
valientes y casi sobrehumanos que tiene a su mando a cientos de personas que lo
ven como un hombre a seguir e idolatrar; que aunque no necesariamente son
líderes en el sentido estricto sí son seres de éxito que su valentía, destreza,
inteligencia y poder humano los hará vencer todas las barreras y obstáculos que
les impongan.
Creo que estos personajes invaden
el arte: personajes como Alejandro Magno,
El Capitán Nemo, Oliver Twist, Mad
Rockatansky, Sanjuro, el hombre sin nombre en las cintas de vaqueros de
Sergio Leone, y un inmenso etcétera.
Y los olvidados, personajes que incluso Luis Buñuel nombró. Seres
perdidos en la miseria. Aquellos que la gente olvida porque son parte de la
escoria de la civilización, y son la vergüenza moral de la sociedad. Son los
borrachos, las prostitutas, los drogadictos, los violadores, los asaltantes,
los presidiarios, los asesinos de niños y un sin fin de despreciables
personajes que fue a partir de la cinta de Buñuel que comenzaron a ser tomados
en cuenta en el cine—por lo menos nacionalmente. Y tal vez a partir de la
literatura de la generación Beat que
los vieron como seres existenciales en las letras.
Sin embargo, a mi forma de pensar,
por mucho que estén en la miseria y que haya películas contadas que hablen de
ellos—aunque últimamente ya se ha puesto muy de moda retratarlos en las películas independientes—, dichos
personajes están en la misma categoría de los
líderes antes mencionados. Porque creo que a pesar de ser criminales, lo
peor de lo peor, siempre los plasman inteligentes, hábiles, con séquito de
sabandijas detrás de ellos, valientes que se aventuran hasta la muerte para
defender lo que son. Personajes como los retratados por Charles Bukovski, o El Jaibo en la cinta de Buñuel, o Micklo
en Sangre por sangre, o Rorschach en Watchmen de Alan Moore, y así una
interminable lista de seres ruines pero con presencia que los hace
inolvidables.
Por lo que, a mi parecer, esto está
equivocado o no propiamente debe ser así.
Yo en cambio creo que existen tres
tipos de personas en el mundo, y deberían ser personajes de literatura, cine y
demás artes.
Son:
Los
de éxito, los olvidados y los invisibles.
Los
invisibles son aquellas personas que son tan
insignificantes que ni siquiera han sido tomados en cuenta. Es diferente a los olvidados de Buñuel. Estos personajes
los han visto y la sociedad ha decidido olvidarlos. En cambio los invisibles son tan poca cosa para la
humanidad que ni siquiera los han visto. No se puede olvidar algo que no se
conoce o no se ha aprendido antes. No se puede olvidar el nombre de alguien que
ni siquiera ha reparado que existe.
Son aquellas mujeres gordas de 40
años que todavía son vírgenes y morirán de suicidio porque nadie las toma en
cuenta y sólo sueñan con casarse. Son esos hombres mediocres en empleos sin
trascendencia que laboran diariamente y nadie se ha aprendido su nombre. Son
esos cobardes que no son capaces de defender sus derechos en un supermercado
cuando alguien los hace a un lado y se apodera de su lugar en la fila. Son
aquellos jovencitos de primaria que no tienen amigos, que no pueden levantar la
voz en el salón y que cuando tratan de hablar de la tarea con el maestro éste
ni siquiera ha notado que ese chico está en su clase.
Son los mediocres, los que nadie
sabe su cumpleaños, los que no tienen amigos, los que morirán esta noche y
nadie se dará cuenta, los que no tienen dinero para ir de pesca y cuando se
acercan a alguien hablan del clima para empezar una conversación aburrida, los
que no pueden seducir mujeres atractivas porque les falta carisma, los que
tratan exageradamente de llamar la atención y se hacen los chistosos pero únicamente aburren y dan lástima.
Los seres sin importancia.
Y son estos seres los que llenan
las hojas de mi obra y me inspiran a crear más historias que creo que pueden
ser importantes, o por lo menos interesantes, en el arte.
Historias como Insectos que posee a Luca e Itsuki que son humanos invisibles y que
incluso deseo hacerles planos donde no se les vea el rostro se vean borrosos
para que semióticamente den esta idea.
O mi guión Los soldados de dios, cuyos siete personajes son cobardes que se
escondieron en la gran guerra en el cielo donde los valientes murieron y los
demonios ganaron y un dios derrotado, golpeado y severamente herido tiene que
elegirnos contra su propia voluntad para que salven el mundo el cielo mismo,
porque simplemente no hay nadie más ya que todos los demás han muerto o están
esclavos en el infierno.
Narraciones como Claustrofobia donde José no pasa de ser un
pobre diablo que vive encerrado en el coma y tiene que imaginar a una mujer que
lo humilla, un loco que espera una llamada y un drogo de la realidad virtual
que se coge a la mujer que él desea.
Guiones como 250°C
donde el personaje principal es un autista que todos toman por loco y cuando se
le presenta la ocasión o el problema de defender a las niñas asiáticas de la
escoria estadounidense no tienen ni maldita idea cómo enfrentarse a ellos y
sólo buscan huir de ahí.
Novelas como Los reyes del suicidio donde sus personajes son unos indigentes que
nunca han hecho nada y se niegan a morir como miserables ratas y prefieren
arriesgarse robando un gran botín de unos mafiosos los que los perseguirán y
acabaran a cada uno de ellos pero que dejarán todo a una niña que siempre han
querido y están seguros que ella sí tendrá una vida significativa y por lo
tanto valdrá la pena luchar y morir.
Historias donde los personajes
tiene todo para perder y aún así pelean.
Esas historias se me hacen mucho
más importantes y cruciales, además de interesantes que pendejadas como cualquier película del
cine gringo.
miércoles, 31 de octubre de 2012
Mis influencias 5 (Japón)
Junji Ito es un artista del manga de terror japonés, algunas
de sus más notable sobras son Tomie,
Uzumaki, Gyo, Museo de los horrores y otros más.
Yo conocí la obra de Junji Ito gracias a la película de Uzumaki (2000) de Higuchinsky y también
fue a través de esa cinta que descubrí el cine de terror japonés contemporáneo
(antes de esas fechas no llegaba mucho cine de terror japonés a México, sólo había
visto una par de Godzilla). Uzumaki
la película me gustó y cuando supe que provenía de un manga conseguí los tres
volúmenes y a partir de ahí me hice verdadero fanático de los mangas de Junji
Ito.
Y es que Uzumaki así
como Gyo de Ito tienen algo que no
pudo dejar de sorprenderme: no era sólo la originalidad de la obra, sino el
terror, el mundo y universo extraño con situaciones innaturales, despiadadas y
malévolas, personajes radicales, agresivos, misteriosos, ilógicos y aberrantes.
Imágenes visuales incomprensibles a veces, absurdas pero siempre terroríficas. El
universo de Ito es muy insólito y sorprendente. Sus imágenes son fuertes, y a
medida que se lee la obra y se adentra uno en la historia (especialmente en Uzumaki y Gyo)
las imágenes se van haciendo cada vez más bizarras e impresionantes. Uno cree
que ya llegó al clímax, pero resulta que en unas páginas más hay otras imágenes
más fuertes, parece ser que eso ya es lo
más fuerte, pero no continúan las páginas y todavía hay escenas más agresivas,
así hasta llegar a un clímax tan extraño como ilógico. Junji Ito es de los
pocos autores que en verdad me han sorprendido y me han llegado al alma. Stephen
King nunca ha logrado sorprenderme y se me hace repetitivo—sus personajes y situaciones
dramáticas siempre se me han hecho las mismas; Clive Barker se me hacían
graciosas sus historias y sus monstruos;
de Dean Koontz sus historias se me hacen típicas y tradicionales sin ninguna
fuerza, igual Dan Simmons, John Saul, Peter Straub, obras sencillas con
imágenes arquetípicas. Pero Junji Ito es el verdadero maestro del terror, creo
que sólo él y Lovecraft en verdad me han generado sensaciones escalofriantes en
la médula.
Junji Ito no es escritor, más bien es un mangaka[1]
y bueno, hay que decir que en occidente el manga no es tan apreciado. Son pocos
los seguidores y los que hay sus edades oscilan entre la adolescencia y jóvenes
adultos. No se venden muchos mangas que digamos y el occidental promedio no
conoce el manga, no les interesa, no lo entienden y no lo aprecian. Si a eso le
sumamos que la cultura japonesa tampoco tiene muchos adeptos, diría que eso es
un obstáculo para que se aprecie la obra de Junji Ito.
A veces, debo decir que los dibujos de Ito, en sus primeras
historias, no eran muy buenas. Se sentía esa inexperiencia al dibujar, con
trazos débiles e inseguros, como en el caso de Tomie—y sin embargo ha tenido tanto éxito en Japón que se han
filmado hasta 9 películas sobre el tema—, pero que fue mejorando su estilo y
llegó a ser un buen dibujante con grandes éxitos manga. Yo lo recomiendo de sobremanera, en verdad es
muy bueno y sus historias son para aferrarse a la cobija antes de dormir.
Y al igual que Lovecraft influyó en mí en el terror, así lo
ha hecho Junji Ito—yo no hago cómics (sólo lo he intentado un par de veces),
pero sí ha influido en mí a la hora de crear terror. Y es que el terror
occidental no me satisface, las imágenes siempre son las mismas. Yo diría que
en terror occidental las entidades malvadas sólo llegan a ser tres: monstruos
(vampiros, hombres-lobo, alien, predator, etc.); entes paranormales (fantasmas,
poltergeist, duendes, telequinesis, etc.) y asesinos (Michael Myers, Jason,
Jeepers-creepers, etc.). Y eso, la verdad reduce mucho el terror: las historias
se repiten una y otra vez, los personajes son muy parecidos y sólo difieren en
la forma en que mueren los personajes. Pero en cambio en el terror asiático hay
algo más, además de esos tres entidades malvadas de occidente diría que hay una
cuarta: terror abstracto y eso engloba mucho, no se refiere sólo a personajes
terroríficos, sino a situaciones, a universos bizarros como los de Junji Ito o retratos
malignos despiadados que sólo he visto en el cine de terror asiático y que
siempre me han sorprendido: los personajes cambian, la estructura dramática
rompe reglas, las situaciones son impredecibles y el terror aumenta. Lo tienen
mucho autores y al primero que se lo vi—y sus obras aún me sorprenden—es a
Junji Ito y me ha servido de inspiración para buscar ese terror abstracto en mis historias. Aún no llego del todo, a veces
siento que me arrastra mucho la influencia del occidente y me detiene lo poco
que conozco de la cultura japonesa, pero lo intento y lo seguiré intentado
hasta lograrlo.
Y debo decir que el libro que estoy escribiendo
actualmente—Mothman syndrome— es una
influencia directa de Junji Ito. Apenas voy en el primer capítulo, pero se los
prometo me voy a esforzar al máximo para conseguir el terror que tanto ando buscando.El trailer de Tomie replay.
Y el trailer de Tomie.
[1] Palabra
japonés para referirse al artista del manga
lunes, 29 de octubre de 2012
MIs influencias parte 5 (Japón)
5.1 Demonios Yōkai.
Kabe otoko
Wall man
Otro de los demonios que me han gustado y que he mencionado
en mi literatura es el hombre-muro (pueden hallar el cuento aquí en mi blog).
El hombre-muro no es precisamente mi favorito de entre los
demonios Yōkai pero gracias a una película de nombre Kabe otoko lo vi con otros ojos, y es que en las películas que he
mencionado sobre los demonios Yōkai sí se hacía mención al hombre-muro pero de
manera graciosa e infantil (bueno, un gran público de estos demonios son los
niños), con decirles que es representado como una pared con ojos, brazos y
piernas lo que lo hace ver muy chistoso. Yo no veía cómo podía ser un
personaje, un monstruo, que inspirara miedo, hasta que vi Kabe otoko.
Esta cinta de terror trata la leyenda del hombre muro de una
forma seria, sobre un ser que no tiene forma pero que vive y se traslada entre
los muros. Cinematográficamente vemos lo que él ve, sentimos lo que él siente y
nos intriga. Es de lo que más me gusta del cine japonés, tienen una forma
diferente de ver las cosas, son más originales y saben llegar al terror por muy
incoherente y extraño que sea una entidad malvada.
Así pues me he inspirado en la manera de presentar al hombre
muro en esta cinta y en la manera distinta de ver las cosas del artista japonés.
Kabe otoko
(wall man) (1.38 min)
Dirección:
Wataru Hayakawa.
Guión: Wataru Hayakawa y Daijirou Morohoshi
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