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lunes, 11 de abril de 2016
sábado, 6 de junio de 2015
“As the Gods Will”
Takashi Miike es
bien conocido por su cine bizarro, controversial y gráfico con escenas que van
desde sexo zoofílico; asesinatos con dardos soplados desde una vagina
menstruando; un bully raspándole el
excremento a un pobre tipo de su escuela; un colegial golpeando a su mamá desquitándose
porque a él lo golpean mientras los demás miembros de su casa lo permiten; un
hombre rebanado desde la cabeza hasta la ingle; película de zombies musical con
animaciones de 24 cuadros por segundos; etcétera.
Es un director
prolífico—de 1992 al 2002 realizó unas 25 cintas—que lleva más de 90 películas
en su haber las cuales todas tienen algo polémico y extraño, que causa
aberración o gusto por igual. Su cine no es para todos, , como anécdota está el
haber participado en la serie de Televisión Masters
of Horror a lado de directores como Joe Dante, Darío Argento, Don
Coscarelli, Tobe Hooper, Stuart Gordon, John Carpenter, entre otros. En dicha
serie les dieron libertad creativa y ligeras restricciones de contenido sexual
y violento—no desnudos frontales y no violencia relacionada con niños, fuera de
eso todo lo que quisieran—. Miike realizó “Imprint”,
basada en un cuento tradicional japonés, “Bokkee Kyotee”, por Shimako Iwai. Incluyó
representaciones gráficas de violencia, tortura femenina, fetos abortados que
él consideraba “suave” y “socialmente aceptable”, que estaba entre la libertad
y los cánones de violencia admisibles para la audiencia occidental. Empero
cuando mostró el capítulo a Mike Garris, creador y productor de la serie,
consideró que era demasiado perturbador para salir al aire. Fue el único de la
serie que no se transmitió en Estados Unidos. Garris mencionó que el episodio
era “asombroso pero muy difícil, incluso para mí, de ver… definitivamente el
filme más inquietante que he visto”.
[Cabe
mencionar que no llamaron a Miike para la segunda temporada.]
Con
eso no es difícil imaginar qué clase de cine realiza—o quizá sí lo es. Mike
Garris no pudo imaginarlo—. Prefiere filmar en Japón donde tiene total y
absoluta libertad y los estándares de violencia y sexo son menos exigentes para
lo que él filma. Hace cine de terror duro japonés y es brillante en eso. Lo
adoramos y cada película que sale al año con su nombre nos hace girar a verla y
no nos decepciona.
En
esta ocasión As the Gods Will no es la excepción—no conozco el nombre en español,
ni siquiera sé si será estrenada en países de habla hispana.
Para
reseñar As the Gods Will
podría decir que es una película de survival,
más parecida a Battle Royale que a Backcountry. Sus protagonistas—jóvenes
estudiantes de bachiller—participan en un juego mortal donde van muriendo cada
uno de ellos hasta que se reduce a su mínima expresión. La diferencia es que no
se asesinan entre ellos como lo hicieron en Battle
Royale, ni los mata psicópatas, criaturas o animales salvajes, sino los
propios dioses. Y lo hace de la manera más infantil y absurda posible. Y es ahí
donde entra lo extraño.
No es ajeno para Miike usar
imágenes infantiles o incluso tontas en su cine, ya lo ha hecho en los ojos
saltones y comedia tonta de Bird people
from china; o la pelea de gallos estilo Matrix
en The City of Lost Souls; o en
el anciano decrépito que se quita las ropas y resulta ser un enorme
fisiculturista en Ichi the killer.
Lo
que ataca—por así decirlo—a los jóvenes son juegos infantiles, imágenes tiernas
de la mitología y cultura japonesa como darumasan
ga koronda que conocemos como “Un, dos, tres, chocolate inglés” que consiste
en que uno de los jugadores se vuelve contra una pared y
el resto se coloca detrás de él a varios metros de distancia. El primero canta,
mientras los demás participantes se acercan rápidamente y paran cuando ésta
acaba. El que la paga se gira rápidamente y si pilla a alguien en movimiento,
éste deberá retroceder hasta la línea de salida. Entonces, vuelve a cantar la
canción y así sucesivamente. En el caso de As the Gods Will el castigo de hallarlos en movimiento es simple:
la muerte. Así hasta terminar el juego. Sólo debe haber un sobreviviente. Y el
que gane participa en otro juego, así pasa de darumasan ga koronda al Maneki
neko, Kokeshi, Shirokuma y por
último Matrioska o patear la lata. En cada juego el que
pierda, muere. Es lo bonito del asunto.
Se
menciona en la película que a nivel mundial está ocurriendo en varias escuelas,
los jóvenes están siendo obligados a jugar. Vemos la versión japonesa de los
juegos, pero ya me los imagino jugando El
juego de la oca, encantados, quemados,
saltando la burra o Doña Blanca. Je, sería gracioso.
Basado
en el manga de nombre Kami-sama no Iu
Toori (神さまの言うとおり)
escrito por Muneyuki Kaneshiro e ilustrado por Akeji Fujimura, de cinco
volúmenes que vendió más de 1.5 millones de copias. Publicado entre el 2011 y
2012; y que le valió una segunda parte Kami-sama
no Iu Toori ni, la cual se empezó a publicar en el 2013 y hasta la fecha
lleva 11 volúmenes y contando.
Takashi
Miike nos trae el live action movie
que aunque no he leído el manga, debo decir que no le pide nada ya que sus
escenas son magníficas. No escasea en la tensión, en la sangre, en la estética
y en el entretenimiento. Quizá no sea de una trama muy compleja o de personajes
muy extravagantes como en varias de sus películas anteriores, pero sí posee
violentas escenas cuidadosamente filmadas. Con zonas de indeterminación tan
maravillosos que llegan a ser agresivas sin llegar a verse. Muy entretenidas y
con alta dosis de diversión.
Algo que me
encantó de esta película—y de hecho es recurrente en el cine asiático, en
especial de Japón—es que se van directo al grano. No pierden el tiempo narrando
justificaciones o lo previo a la historia. Me explico: en el cine de occidente
están acostumbrados a contarnos la vida de los protagonistas, su entorno
social, sus problemas psicológicos, y relaciones, bla bla bla. Tardan en
meterse a la historia. A veces pierden mucho tiempo en convencer a los demás de
que están metidos en un problema y cuando ya empieza lo interesante, cuando ya
les creen que el fantasmas está ahí o que el asesino los anda bsucando, etc. ya
trascurrió casi una hora de película y todo se resuelve en los últimos 20,
máximo 30 minutos. En cambio en Asia todo pasa rápido. Empieza la historia y de
golpe ya estamos dentro de ella. Si hay algo sobrenatural no tienen que
convencer a nadie y la narración fluye durante toda la película. Se saltan las
justificaciones, la lógica, los puntos dramáticos, todo por el bien de contar
una película entretenida y mágica. Y es que el cine es mágico, no es real. Para
realidades me salgo a la calle y eso es más deprimente que otra cosa.
As the Gods Will entra de golpe. Empieza con una ligera—muy
ligera—introducción del tedio de sus protagonistas en el que piensan al
unísono: “Dios, mi vida es un
aburrimiento. Dime, ¿Para qué vivimos?”. Corte a: están jugando darumasan ga
koronda y ya hay varios
cadáveres esparcidos. De ahí a lo que sigue.
Con
una estética muy cuidada, excelentes efectos digitales, locaciones
preciosistas, y sangre a chorros pasa de la tensión, al drama, al romance, a la
indignación sin dejar nunca de ser una grandiosa película de entretenimiento
mal sano pero divertido.
Es
verdad que tiene películas más severas, con imágenes más extrañas y agresivas
con una lógica extravagante y extremadamente originales, pero As the Gods Will cumple y lo hace de una
forma excelsa. Para los que no
han visto el cine de Takashi Miike es un buen acercamiento antes de pasar a sus
películas más salvajes y despiadadas. Para los que conocen al Miike brutal
quizá sientan que le faltaron más vísceras, pero aún así les encantará.
Una
buena notica es que al parecer ya están filmando la segunda parte o por lo
menos está en pre-producción. Así que por aquí estaremos esperándola.
Título original: Kamisama no Iu Toori
Nacionalidad: Japón|
Año: 2014
Director: Takashi
Miike
Guión: Hiroyuki
Yatsu.
Intérpretes: Fukushi
Sota, Kamiki Ryunosuke, Sometani Shota, Hirona Yamazaki, Mio Yuki.
Argumento: Un grupo
de estudiantes de bachiller son forzados a jugar un juego de la muerte sin
saber quién, por qué o cómo.
martes, 19 de mayo de 2015
Mad Max Fury Road
My name is Max. My
world is reduced to a single instinct: Survive. As the world fell it was hard
to know who was more crazy. Me... Or everyone else.
Recientemente estrenaron Mad Max Fury Road, cuarta entrega de la
serie de Mad Max de George Miller la cual tuvo su mayor impacto en la década de
los 80s y marcó una generación, dio paso a nuevas historias y prácticamente
creó el género de guerreros postapocalíptico.
Max Rockatansky, el protagonista
de la saga, conocido simplemente como Max, era un policía en un tiempo en el
que los pandilleros asediaban a la comunidad. Le mataron a su esposa e hijo y
Max buscó venganza perdiendo su alma y su humanidad en el camino.
Max principalmente es un
antihéroe que no se diferencia mucho de los villanos, lo que le queda de humano
es que siempre salva gente—lo busque o no—, siempre hay alguien por quien se
sacrifica y busca su salvación.
Ahora, después de tres décadas,
George Miller regresa una vez más con el personaje y nos llena la pantalla de
guerreros de la carretera como sólo él sabe hacerlo.
Y es que no sólo se trata de
acción, la cual Mad Max Fury Road
tiene a grandes dosis, sino que nos muestra a un Max más evolucionado, o
involucionado, como mejor quede. Si en la segunda parte se mencionaba que Max
ya no era un hombre, sino la sombra de un hombre, para la cuarta parte Max está
más trastornado, más acabado y derrotado. Tiene alucinaciones, a veces no
distingue entre la realidad y las visiones y carga con un dolor más fuerte que
en las anteriores. Ahora ya ni siquiera es la sombra de un hombre, es quizá la
sombra de una sombra que pensó que era un hombre. Y aún así es maravilloso.
Y es que Max, como personaje, es
querible y una de las razones no sólo es por lo que ya mencioné—que aún tiene
alma para sacrificarse por los demás—, sino que es vulnerable. Lo cual es muy
importante: es un personaje atrapable, torturable, matable. Uno como espectador
aprende a quererlo y teme por él. No es como otros personajes del cine los
cuales sabemos que nunca les pasará nada, que tienen todas las habilidades en
el arte de la pelea y que ni siquiera se ensucian la ropa. No, aquí, no sabemos
en qué momento le pasará algo malo. Incluso George Miller puede matarlo si se
le ocurre y eso lo hace grande.
Por otro lado, Mad Max Fury Road, cumple lo que
promete. Hay persecuciones y escenas de automóviles tan fascinantes como
espectaculares. Si en Mad Max The Road
Warrior mostró persecuciones y coreografía de auto asombrosas, aquí se
superó a sí mismo aumentando la dosis y no decepcionó. Los villanos fanáticos que
están dispuestos a morir con la sonrisa en la boca porque serán recibidos en el
cielo vikingo, el Valhalla, con toda la pompa; los cual los hace más peligrosos,
llegan al mismo impacto que nos dio Wez (Vernon Wells) en la segunda entrega—el
villano del corte mohicano y pantalones de cuero con las nalgas peladas—. Y el
villano principal, Immortan Joe, malformado por residuos nucleares se ve sorprendente.
Un gran diseño de arte con excelente caracterización. Algo a mencionar es que Immortan
Joe bien podría ser Toecutter—el villano principal de la primera cinta—, no
sólo es el mismo actor (Hugh Keays-Byrne)—eso estuvo muy bueno—sino que a pesar
de que lo vimos morir en la primera película (le pasó un tráiler por encima),
todo puede pasar en la cabeza de su creador George Miller: llegó a pensar en Jim
Goose (Steve Bisley)—policía y el mejor amigo de Max, quien queda totalmente
quemado y agonizante por un ataque de uno de los pandilleros en Mad Max—como Humungus (Kjell Nilsson),
el villano principal de Mad Max Road
Warrior, quien tiene heridas de quemaduras y usa un arma de la policía.
George Miller, además, nos
entrega otro personaje querible a la saga de Mad Max, un personaje fuerte,
valiente y arriesgado, ahora del género femenino: Imperator Furiosa interpretado
por la gran actriz Charlize Theron; a tal grado de que su presencia es tan
fuerte que casi se come la película y le ha valido una posible película, spin off. Y es que en Mad Max Fury Road todo es por y para la
mujer. Si en la segunda parte Max ayuda a un comunidad a escapar del desierto y
de los guerreros de la carretera; en la segunda ayuda a un grupo de niños,
ahora ayuda a un conjunto de mujeres a huir de Immortan Joe que las usa sólo
como máquina de hacer bebés. Como todo gira en relación a ellas, George Miller tuvo cuidado en mostrarlas con respecto,
fuertes y valientes—incluso se valió de asesoría femenista para conseguirlo—. Y
se podría decir que ya se veía venir puesto que aunque en las anteriores
entregas Miller planteó un universo principalmente masculino, insertó muestras
de fuerte carácter femenino como lo fue Warrior Woman (Virginia Hey) en Mad Max the road warrior, Aunty Entity (Tina
Turner), quien gobernaba Barertown y Savannah Nix (Helen Buday), la líder del
grupo de los infantes, en Mad Max
Thunderdome.
Mad Max Fury Road no es decepcionante, tiene de todo, y gusta a
ambos géneros. Disfruté cada segundo de la cinta y rompe reglas para con los
mundos post-apocalípticos. Si en anteriores películas—no sólo las suyas sino de
distintos directores del género—el uso del color más bien es sombrío y
deprimente, aquí Miller pinta la fotografía con colores extremos, azules,
naranja, amarillos, rojos brillantes lo que le da un carácter estético no sólo
preciosista sino diferente a lo que estamos acostumbrados. El arte, los
peinados, el vestuario, de igual manera lo estiliza—sin que con ello deje de
ser funcional para con los personajes y su medio ambiente—y provoca un agrado
visual para con el espectador. Se ve encantadoramente agresivo.
Ahora bien, quizá tiene algunos
ligeras inconsistencias para con el universo Max, como lo es la importancia de
la gasolina que se acentuó en la segunda cinta. Recordemos que la gasolina era
el jugo preciado por el cual se matan todos. Había que cuidarla a cada momento
(era la principal por la cual los guerreros asediaban la comunidad que vivía en
una fuente petrolera). Cuando se topaban con un vehículo tirado lo primero que
hacían era revisar el tanque de la gasolina. Cuando había un accidente se
detenían los carros y había que sacarle el jugo al auto antes de que explotara.
Etcétera. Para la tercera cinta los autos ya no tenían gasolina, ya eran
arrastrados por camellos, caballos o esclavos. Los restos de civilización se
habían perdido y con ello, la gasolina. Aquí en Mad Max Fury Road, todo mundo tiene gasolina a toneladas, sin que
hubiera una explicación fehaciente de dónde la sacaron. A tal grado de que se
usaba para todo, para fuegos artificiales en los autos, para regalar, o incluso
en las guitarras eléctricas. Nunca hubo miedo de que se les acabara la gasolina
como lo fue en la segunda parte. Pero qué diablos, la película es divertida.
Y es que George Miller hace
cambios para que se adapten no a su universo, sino a la película en cuestión.
Recordemos que de Mad Max Fury Road
se dijo anteriormente que era una secuela oficial, que se trabajó desde inicios
de siglo y que la iba a protagonizar Mel Gibson, pero al hallar problemas para
encontrar la locación perfecta, agenda de Mel Gibson y asuntos económicos se
fue alargando su producción hasta que decidieron entre los dos que Gibson ya
era demasiado grande para el personaje y tuvieron que cambiar de reparto
otorgándole las llaves del V8 a Tom Hardy con la bendición de Mel. George
Miller ahora afirma que no si bien es secuela, también es una especie de
reinicio. Cambia las reglas y no la sitúa en una cronología específica con
respecto a las anteriores cintas; pero ¿cuándo lo hizo? La verdad es que
ninguna de las tres películas preliminares tiene relación directa entre sí. Son
historias independientes que bien puede tener continuación exacta, bien podría
ser que no. Un ejemplo es que Mad Max
Road Warrior se escribió el guión como una historia completamente
independiente y diferente de Mad Max,
con otro personaje y otro universo distinto. Ya en pre-producción se les
ocurrió situarlo en el universo Max y les gustó la idea, de ahí la narración
introductoria y la similitud del uniforme. Pero el estilo es diferente y el
mundo en el que viven también lo es. George Miller hace cambios necesarios para
el drama de la película, si tienen relación exacta con las anteriores bien,
sino también. No por eso dejan de ser buenas cintas.
Por otro lado, lo único que
podría decir que no estoy de acuerdo es en la escena inicial, en la persecución
y atrape de los villanos hacia Max. Me hubiera gustado que fuera más larga con
contratiempos, algunos muertos y con acción. Lo cazan muy rápido. Pienso esto
no sólo para mi deleite personal sino para resaltar la personalidad de Max—el
punto conocido en la curva dramática como “presentación del personaje”—. Si
bien es cierto que para estas alturas, con tres películas en su haber, Max no
necesita presentación, también es cierto que la última cinta Mad Max Thunderdome fue realizada en
1985, hace 30 años. Las nuevas generaciones no han visto las cintas porque no
son precisamente las que pasan muy seguido por la televisión, y quizá necesiten
más información sobre él para aprender a quererlo como hacemos los que crecimos
con las cintas de Mel Gibson.
En conclusión, Mad Max Fury Road es una buena cinta que
no me ha decepcionado y más bien me hizo disfrutar cada segundo. Me dejó con
ganas de más y ahora que leí que Tom Hardy tiene contrato para tres películas
más de Max Mad y que viene el Spin off,
como ya mencioné de Furiosa, me dejaron volando de emoción y estoy esperando
con ansias la próxima.
lunes, 13 de octubre de 2014
De Franz Kafka: La Parábola de la Ley
De Franz Kafka: La parábola de la ley from Alejandro Hernández Murillo on Vimeo.
Adaptación del cuento de Franz Kafka, "Ante la ley" que se lee en la novela de "El proceso".
Mi primer intento en animación. Siento que no quedó tan mal.
Kansšiži (trailer 1)
Kansšiži from Alejandro Hernández Murillo on Vimeo.
Texto de "EL PESANERVIOS" de ANTONIN ARTAUD.
Kansšiži: en la mitología palanesa un kansšiži es un ser que no tiene
razón para vivir. Está vacío. No tiene alma, ni motivación, es un
envase hueco. Deambula por el mundo sin lógica alguna ni deseos y tiene
una ausencia absoluta de empatía hacia las demás personas. Para los
palaneses es uno de los demonios más peligrosos que jamás hayan
existido. No se conocen métodos para detenerlos y son sumamente
despiadados.kansšiži (trailer 2)
Kansšiži trailer eng sub from Alejandro Hernández Murillo on Vimeo.
Kansšiži trailer 2 Eng sub from Alejandro Hernández Murillo on Vimeo.
In the palanese mythology a kansšiži is a being that has no reason to live. It is empty. It has no soul, no motivation, it is a hollow container. It wanders through the world without any logic or desire and has an absolute lack of empathy toward others. For the palanese people it is one of the most dangerous demons that ever existed. Any methods to stop it are unknown.
Kansšiži: en la mitología palanesa un kansšiži es un ser que no tiene razón para vivir. Está vacío. No tiene alma, ni motivación, es un envase hueco. Deambula por el mundo sin lógica alguna ni deseos y tiene una ausencia absoluta de empatía hacia las demás personas. Para los palaneses es uno de los demonios más peligrosos que jamás hayan existido. No se conocen métodos para detenerlos y son sumamente despiadados.
miércoles, 6 de agosto de 2014
Plática de cine
Plática de cine con Oscar Rodrigo Alonso Inclán, para el programa de "Intercrítico".
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