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lunes, 29 de octubre de 2012

MIs influencias parte 5 (Japón)



     5.1 Demonios Yōkai. 
      Kabe otoko
     Wall man

     Otro de los demonios que me han gustado y que he mencionado en mi literatura es el hombre-muro (pueden hallar el cuento aquí en mi blog).
     El hombre-muro no es precisamente mi favorito de entre los demonios Yōkai pero gracias a una película de nombre Kabe otoko lo vi con otros ojos, y es que en las películas que he mencionado sobre los demonios Yōkai sí se hacía mención al hombre-muro pero de manera graciosa e infantil (bueno, un gran público de estos demonios son los niños), con decirles que es representado como una pared con ojos, brazos y piernas lo que lo hace ver muy chistoso. Yo no veía cómo podía ser un personaje, un monstruo, que inspirara miedo, hasta que vi Kabe otoko.
     Esta cinta de terror trata la leyenda del hombre muro de una forma seria, sobre un ser que no tiene forma pero que vive y se traslada entre los muros. Cinematográficamente vemos lo que él ve, sentimos lo que él siente y nos intriga. Es de lo que más me gusta del cine japonés, tienen una forma diferente de ver las cosas, son más originales y saben llegar al terror por muy incoherente y extraño que sea una entidad malvada.
     Así pues me he inspirado en la manera de presentar al hombre muro en esta cinta y en la manera distinta de ver las cosas del artista japonés.

     Kabe otoko (wall man) (1.38 min)
     Dirección: Wataru Hayakawa.
     Guión: Wataru Hayakawa y Daijirou Morohoshi

sábado, 27 de octubre de 2012

Mis influencias parte 5 (Japón)

5.1 Demonios Yōkai. 

Yūrei



     Otro demonio Yōkai que ha influido en mis historias—cine y literatura— son los yūrei (幽霊), fantasmas japoneses. Al igual que en occidentales, se piensa que son espíritus apartados de una pacífica vida tras la muerte debido a algo que les ocurrió en vida, falta de una ceremonia funeraria adecuada, o por cometer suicidio. En la cultura japonesa se cree que aparecen entre las dos de la madrugada y el amanecer, para asustar y atormentar a aquellos que les ofendieron en vida, pero sin causar daño físico. Aunque los hay que sí agreden y son despiadados.
     Tradicionalmente, son femeninos, y están vestidos con una mortaja, un kimono funerario, blanco y abrochado al revés. Mayoritariamente los representan con el cabello negro muy largo que se extienda a veces en proporciones inimaginables. Tienen la piel extremadamente blanca, las uñas negras y gracias al teatro kabuki los movimientos son extraños, como desencajados lo que les da una apariencia impresionantemente terrorífica. 
     Normalmente carecen de piernas y pies (en el teatro tradicional se simula esto con un kimono más largo de lo normal), y frecuentemente están acompañados por dos fuegos fatuos (hi-no-tama en japonés), de colores azul, verde o púrpura. Estas llamas fantasmales son partes separadas del fantasma más que espíritus independientes. Los yūrei también suelen tener un trozo triangular de papel o tela (llamados en japonés hitaikakushi (額隠), en su frente. Varios son representados con cabello largo y negro. Como muchos monstruos del folklore japonés, los yūrei pueden ser repelidos con ofuda (御札), escrituras shintoístas santificadas.
     Por otro lado, los fantasmas vengativos, llamados goryō (御霊), tradicionalmente maldicen a una persona o un lugar como un acto de venganza por algo que se les hizo en vida. De ese modo, decir "te maldigo" es una amenazante frase dicha en un momento de ira. Un yūrei también puede aparecer para castigar a los descendientes o parientes del finado cuando no se han llevado a cabo los correspondientes ritos funerarios, tatari o tataru.

     Clasificaciones

     Mientras que todos los fantasmas japoneses se llaman yūrei, dentro de esa categoría hay varios tipos específicos de fantasmas, clasificados principalmente por la manera que murieron o su razón de volver a la tierra. 
Onryō - Son fantasmas vengativos que vuelven del purgatorio por un mal hecho a ellos durante su vida.
Ubume - Es el fantasma de una madre que murió durante el parto, o murió dejando niños pequeños. Estos yūrei suelen regresar para cuidar de sus hijos y a menudo les traen dulces.
Goryō - Son fantasmas vengativos de la clase aristocrática, en especial aquellos que fueron martirizados.
Funayūrei - Son los fantasmas de los que fallecieron en el mar.
Zashiki-warashi - Son fantasmas de niños, más traviesos que peligrosos.
Fantasmas guerreros - Veteranos de las guerras Genpei que cayeron en batalla. Aparecen casi exclusivamente en el teatro Nō.
Fantasmas seductores - Es el fantasma de un hombre o una mujer quienes después de muertos inician un romance con un humano vivo.



     Para ser honestos ya no recuerdo cuál fue la primera cinta que vi sobre los yūrei lo que puedo decir es que ya he visto muchas y aún no me canso de hacerlo. En mis historias de fantasmas aunque a veces me refiero a espíritus occidentales, principalmente mis espectros están basados e inspirados en el yūrei ya que para mí son más terroríficos y espeluznante. Algo que me gusta mucho es la parte física del espectro yūrei. Esto es:

     En occidente los fantasmas suelen ser transparentes, espíritus que no todos pueden ver y que cuando lo hacen es por poco tiempo y principalmente en las historias de terror se maneja más el susto que otra cosa. Cuando aparece el fantasma es para dar un golpe de miedo y luego desaparecer. En cambio el yūrei es físico. Tiene un cuerpo real, tangible, que camina, se arrastra y está constantemente presente. Se puede apreciar todo el tiempo, es casi imposible escapar de él y se mantiene el miedo, no el susto. Eso lo hace más aterrador por ello me remito más al yūrei que al fantasma occidental.

     Como recomendación cinematográfica hay varios ejemplos:
Llamada perdida (Chakushin Ari) de Takashi Miike. 2003
Kairo de Kiyoshi Kurosawa. 2001
La serie de películas de Ju-on creadas por Takashi Shimizu.
Tales of terror: Haunted apartments de Akio Yoshida. 2005
Ugetsu monogatari de Kenji Mizoguchi. 1953
 




Bibliografía: 
http://es.wikipedia.org/wiki/Y%C5%ABrei

viernes, 26 de octubre de 2012

Mis influencias parte 5 (Japón)



      5.1 Demonios Yōkai.


     En mis historias (literatura y cine) se pueden encontrar varias referencias a la cultura japonesa y un apartado de estas homenajes se muestra de forma especial a la mitología sobrenatural japonesa, como lo son los demonios Yōkai.
     Los Yōkai (妖怪) son "apariciones", "espíritus", "demonios" o "monstruos". Unos poseen parte de animal y parte de rasgos humanos, aunque también los hay derivados de cosas u objetos. Los Yōkai son generalmente más poderosos que los seres humanos, y debido a esto, tienden a actuar con arrogancia sobre los mortales. Los Yōkai también tienen valores diferentes de los seres humanos, y cuando éstos entran en conflicto pueden conducir a la enemistad. Ellos son generalmente invulnerables al ataque humano, pero pueden ser derrotados por expertos exterminadores yōkai (退治屋, taijiya) y monjes budistas con la bendición de Buda.
     Hay varios tipos de Yōkai, he aquí una clasificación general:
     Yūrei (幽霊, literalmente Alma Fallecida) son los más parecidos al concepto occidental de fantasmas o espíritus de los muertos, utilizando un kimono blanco, y sus cuerpos visibles hasta la cintura. Se ven atraídos a atormentar a los vivos debido a un amor no correspondido, o en otras ocasiones, por sed de venganza.
     Yōkai (妖怪, literalmente Extraña Peculiaridad, idiomáticamente Aparición) son criaturas vivas no humanas. Esta incluye una gran variedad de monstruos y bestias.
     Oni (鬼, literalmente Demonio) son tomados directamente de la teología budista. Son pavorosos demonios alados y cornudos cuyas imágenes se hallan esculpidas cerca de las entradas a los templos. Tienen deberes específicos cómo rescatar al inocente, asustar a los maliciosos hasta la muerte, y vigilar las puertas del infierno.
     Fushigi na Dōbutsu (不思議な動物, literalmente Animales de lo Fantástico) son traviesos espíritus de animales, de los cuales los más notorios son los zorros.
     Sōrei (騒霊, literalmente Fantasma Salvaje), son similares a las criaturas que en inglés se les conoce como poltergeists. Sin embargo, su historia proviene de la creencia Shinto de que todo objeto físico (piedras, árboles, máquinas), poseen vida y conciencia. Esto ha derivado en incontables relatos de piedras gritonas, puertas shoji con ojos acechantes, y utensilios domésticos que se mueven y persiguen a sus dueños.
     En fin.
     Conocí la cultura japonesa gracias al cine, comencé con Ran La furia del poder de Akira Kurosawa y posteriormente me extendí a otras historias, luego cuando me adentré al cine de terror japonés me hallé con la trilogía del tema Yôkai: Yôkai hyaku monogatari (1968) de Kimiyoshi Yasuda (1911–1983); Yokai Monsters: Spook Warfare (1968) de Yoshiyuki Kuroda; y  Yokai along with ghosts (1969) de Yoshiyuki Kuroda, Kimiyoshi Yasuda. Así como la grandiosa historia de Tokaido yotsuya kaidan la cual se considera la madre de todas las historias de fantasmas en el Japón (posteriormente hablaré de ella con más profundidad), que le ha valido más de 100 adaptaciones.
     Pues bien, al conocer la cultura japonesa y con ello la mitología o folclore japonés los demonios Yokai me llamaron mucho la atención, conocí a bastantes (no todos porque hay entre 5 ó 9 millones de ellos. ¡Increíble!) y en varios relatos hago referencia a ellos quitándoles la parte amable—muchos de ellos son personajes de películas o anime infantiles—para concentrarlos en historias netamente de terror y/o misterio que es lo que a mí me gusta. Suelo adaptarlos a la cultura mexicana o los sitúo en el México moderno haciendo una mezcla interesante con nuestra mitología—como en el caso de Espectros (2005) en la cual adapté una leyenda del fantasma Yūrei de la edad feudal japonesa al Michoacán contemporáneo.
     Así pues, ya sea en cine o en literatura, los demonios Yōkai se pasean por mis historias, y mi favorito por sobre todos, y que tiene una mención importante en mi novela Insectos es el Rokurokubi.
 


                                                                             "Yôkai hyaku monogatari" (1968)
     Rokurokubi

     Es un Yōkai que durante el día parecen seres humanos normales, pero por la noche adquieren la habilidad de estirar su cuello a grandes longitudes como una serpiente. También puede cambiar su rostro al de un espantoso oni, para asustar mas a los mortales.
     En su forma humana durante el día, los rokurokubi suelen vivir desapercibidos y pueden tener incluso cónyuges mortales. Muchos rokurokubi están tan acostumbrados a llevar una vida normal que hacen lo imposible para guardar su condición sobrenatural en secreto. Pero son embaucadores por naturaleza, y tienen una necesidad de asustar y espiar a los seres humanos que les es difícil de resistir. Se dice que uno puede ser un rokurokubi sin conocer su propia naturaleza, creyendo ser seres humanos realmente, y solo se transforman en las noches mientras duermen de manera inconsciente, recordando que en sus sueños veían la habitación u otros lugares en un ángulo extraño. A menudo, los rokurokubi son verdaderamente siniestros, ya que se comen a la gente o beben su sangre en lugar de limitarse a asustarlas.
     Usualmente son mujeres—aunque hay hombres—y dependiendo de la historia son malignos o inofensivos. En algunas narraciones se les puede hallar de carácter afable, divertidas y bromistas; no hacen el mal sino que nada más están molestando por diversión. En cambio en otros relatos sus personalidades son fuertes, agresivas, violentas y despiadadas. Yo, en Insectos lo relaciono con el vampiro, monstruos o demonio de la cultura occidental, y lo hago por la referencia de que los rokurokubi a veces comen gente o beben su sangre, y por supuesto, en mis historias no son amables, más bien son brutales. 


     Actualmente estoy escribiendo un cuento sobre este demonio y estoy seguro que en alguna historia futura saldrá por ahí aunque haciendo un leve cameo. 

Aquí les muestro un trailer de Yokai Monsters Spook Warfare (1968) que anda en youtube.
  

CONTINUARÁ