Otro de los demonios que me han gustado y que he mencionado
en mi literatura es el hombre-muro (pueden hallar el cuento aquí en mi blog).
El hombre-muro no es precisamente mi favorito de entre los
demonios Yōkaipero gracias a una película de nombre Kabe otoko lo vi con otros ojos, y es que en las películas que he
mencionado sobre los demonios Yōkai sí se hacía mención al hombre-muro pero de
manera graciosa e infantil (bueno, un gran público de estos demonios son los
niños), con decirles que es representado como una pared con ojos, brazos y
piernas lo que lo hace ver muy chistoso. Yo no veía cómo podía ser un
personaje, un monstruo, que inspirara miedo, hasta que vi Kabe otoko.
Esta cinta de terror trata la leyenda del hombre muro de una
forma seria, sobre un ser que no tiene forma pero que vive y se traslada entre
los muros. Cinematográficamente vemos lo que él ve, sentimos lo que él siente y
nos intriga. Es de lo que más me gusta del cine japonés, tienen una forma
diferente de ver las cosas, son más originales y saben llegar al terror por muy
incoherente y extraño que sea una entidad malvada.
Así pues me he inspirado en la manera de presentar al hombre
muro en esta cinta y en la manera distinta de ver las cosas del artista japonés.
Otro demonio Yōkai que ha influido en mis historias—cine
y literatura— son los yūrei (幽霊), fantasmas japoneses. Al igual que
en occidentales, se piensa que son espíritus apartados de una pacífica vida
tras la muerte debido a algo que les ocurrió en vida, falta de una ceremonia
funeraria adecuada, o por cometer suicidio. En la cultura japonesa se cree que aparecen
entre las dos de la madrugada y el amanecer,
para asustar y atormentar a aquellos que les ofendieron en vida, pero sin
causar daño físico. Aunque los hay que sí agreden y son despiadados.
Tradicionalmente, son
femeninos, y están vestidos con una mortaja, un kimono funerario, blanco y
abrochado al revés. Mayoritariamente los representan con el cabello negro muy
largo que se extienda a veces en proporciones inimaginables. Tienen la piel
extremadamente blanca, las uñas negras y gracias al teatro kabuki los
movimientos son extraños, como desencajados lo que les da una apariencia impresionantemente
terrorífica. Normalmente carecen de piernas y pies (en el teatro tradicional se
simula esto con un kimono más largo de lo normal), y frecuentemente están
acompañados por dos fuegos fatuos (hi-no-tama en japonés), de colores
azul, verde o púrpura. Estas llamas fantasmales son partes separadas del
fantasma más que espíritus independientes. Los yūrei también suelen tener un trozo triangular de papel o tela
(llamados en japonés hitaikakushi (額隠), en su frente. Varios son representados con cabello
largo y negro. Como muchos monstruos del folklore japonés, los yūrei pueden ser repelidos con ofuda (御札), escrituras shintoístas santificadas.
Por otro lado, los fantasmas
vengativos, llamados goryō (御霊), tradicionalmente maldicen a una persona o un lugar
como un acto de venganza por algo que se les hizo en vida. De ese modo, decir
"te maldigo" es una amenazante frase dicha en un momento de ira. Un yūrei también puede aparecer para
castigar a los descendientes o parientes del finado cuando no se han llevado a
cabo los correspondientes ritos funerarios, tatari
o tataru.
Clasificaciones
Mientras que todos los fantasmas japoneses se llaman yūrei, dentro de
esa categoría hay varios tipos específicos de fantasmas, clasificados
principalmente por la manera que murieron o su razón de volver a la tierra. Onryō - Son fantasmas vengativos que
vuelven del purgatorio por un mal hecho a ellos durante su vida.
Ubume- Es el fantasma de una madre que
murió durante el parto, o murió dejando niños pequeños. Estos yūrei suelen
regresar para cuidar de sus hijos y a menudo les traen dulces.
Goryō - Son fantasmas vengativos de la
clase aristocrática, en especial aquellos que fueron martirizados.
Funayūrei - Son los fantasmas de los que
fallecieron en el mar.
Zashiki-warashi - Son fantasmas de niños, más
traviesos que peligrosos.
Fantasmas
guerreros- Veteranos de las guerras Genpei que cayeron en batalla. Aparecen
casi exclusivamente en el teatro Nō.
Fantasmas seductores - Es el fantasma de un hombre o
una mujer quienes después de muertos inician un romance con un humano vivo.
Para ser honestos ya no
recuerdo cuál fue la primera cinta que vi sobre los yūreilo que puedo decir es que ya he visto muchas
y aún no me canso de hacerlo. En mis historias de fantasmas aunque a veces me
refiero a espíritus occidentales, principalmente mis espectros están basados e
inspirados en el yūrei ya que para mí
son más terroríficos y espeluznante. Algo que me gusta mucho es la parte física
del espectro yūrei. Esto es:
En occidente los
fantasmas suelen ser transparentes, espíritus que no todos pueden ver y que
cuando lo hacen es por poco tiempo y principalmente en las historias de terror
se maneja más el susto que otra cosa.
Cuando aparece el fantasma es para dar un golpe de miedo y luego desaparecer. En
cambio el yūrei es físico. Tiene un
cuerpo real, tangible, que camina, se arrastra y está constantemente presente. Se
puede apreciar todo el tiempo, es casi imposible escapar de él y se mantiene el
miedo, no el susto. Eso lo hace más aterrador
por ello me remito más al yūrei que
al fantasma occidental.
Como recomendación
cinematográfica hay varios ejemplos:
Llamada perdida(Chakushin Ari) de Takashi
Miike. 2003
Kairo de
Kiyoshi Kurosawa. 2001
La serie de
películas de Ju-oncreadas por
Takashi Shimizu.
Tales of
terror: Haunted apartments de Akio Yoshida. 2005
En mis historias (literatura y cine) se pueden encontrar
varias referencias a la cultura japonesa y un apartado de estas homenajes se muestra
de forma especial a la mitología sobrenatural japonesa, como lo son los
demonios Yōkai.
Los Yōkai (妖怪) son
"apariciones", "espíritus", "demonios" o
"monstruos". Unos poseen parte de animal y parte de rasgos humanos,
aunque también los hay derivados de cosas u objetos. Los Yōkai son generalmente más poderosos que los seres humanos, y
debido a esto, tienden a actuar con arrogancia sobre los mortales. Los Yōkai también tienen valores diferentes
de los seres humanos, y cuando éstos entran en conflicto pueden conducir a la
enemistad. Ellos son generalmente invulnerables al ataque humano, pero pueden
ser derrotados por expertos exterminadores yōkai (退治屋, taijiya) y monjes budistas con la bendición de Buda.
Hay varios tipos de Yōkai, he aquí una clasificación general:
Yūrei (幽霊, literalmente Alma
Fallecida) son los más parecidos al concepto occidental de fantasmas o
espíritus de los muertos, utilizando un kimono blanco, y sus cuerpos visibles
hasta la cintura. Se ven atraídos a atormentar a los vivos debido a un amor no
correspondido, o en otras ocasiones, por sed de venganza.
Yōkai(妖怪, literalmente
Extraña Peculiaridad, idiomáticamente Aparición) son criaturas vivas no
humanas. Esta incluye una gran variedad de monstruos y bestias.
Oni(鬼, literalmente
Demonio) son tomados directamente de la teología budista. Son pavorosos
demonios alados y cornudos cuyas imágenes se hallan esculpidas cerca de las
entradas a los templos. Tienen deberes específicos cómo rescatar al inocente,
asustar a los maliciosos hasta la muerte, y vigilar las puertas del infierno.
Fushigi
na Dōbutsu (不思議な動物, literalmente Animales de lo
Fantástico) son traviesos espíritus de animales, de los cuales los más notorios
son los zorros.
Sōrei(騒霊, literalmente
Fantasma Salvaje), son similares a las criaturas que en inglés se les conoce
como poltergeists. Sin embargo, su
historia proviene de la creencia Shinto
de que todo objeto físico (piedras, árboles, máquinas), poseen vida y
conciencia. Esto ha derivado en incontables relatos de piedras gritonas,
puertas shoji con ojos acechantes, y
utensilios domésticos que se mueven y persiguen a sus dueños.
En fin.
Conocí la cultura japonesa gracias al cine, comencé con Ran La furia del poder de Akira Kurosawa
y posteriormente me extendí a otras historias, luego cuando me adentré al cine
de terror japonés me hallé con la trilogía del tema Yôkai: Yôkai hyaku monogatari (1968) de Kimiyoshi Yasuda
(1911–1983); Yokai Monsters: Spook
Warfare (1968) de Yoshiyuki Kuroda; y
Yokai along with ghosts (1969)
de Yoshiyuki Kuroda, Kimiyoshi Yasuda. Así como la grandiosa historia de Tokaido yotsuya kaidan la cual se
considera la madre de todas las historias de fantasmas en el Japón
(posteriormente hablaré de ella con más profundidad), que le ha valido más de
100 adaptaciones.
Pues bien, al conocer la cultura japonesa y con ello la mitología
o folclore japonés los demonios Yokai me
llamaron mucho la atención, conocí a bastantes (no todos porque hay entre 5 ó 9
millones de ellos. ¡Increíble!) y en varios relatos hago referencia a ellos
quitándoles la parte amable—muchos de ellos son personajes de películas o anime
infantiles—para concentrarlos en historias netamente de terror y/o misterio que
es lo que a mí me gusta. Suelo adaptarlos a la cultura mexicana o los sitúo en
el México moderno haciendo una mezcla interesante con nuestra mitología—como en
el caso de Espectros (2005) en la
cual adapté una leyenda del fantasma Yūreide la edad feudal japonesa
al Michoacán contemporáneo.
Así pues, ya sea en cine o en
literatura, los demonios Yōkai se
pasean por mis historias, y mi favorito por sobre todos, y que tiene una
mención importante en mi novela Insectos
es el Rokurokubi.
"Yôkai hyaku monogatari" (1968)
Rokurokubi
Es un Yōkai que durante
el día parecen seres humanos normales, pero por la noche adquieren la habilidad
de estirar su cuello a grandes longitudes como una serpiente. También puede
cambiar su rostro al de un espantoso oni,
para asustar mas a los mortales.
En su forma humana durante el día, los rokurokubi suelen vivir desapercibidos y pueden tener incluso
cónyuges mortales. Muchos rokurokubi
están tan acostumbrados a llevar una vida normal que hacen lo imposible para
guardar su condición sobrenatural en secreto. Pero son embaucadores por
naturaleza, y tienen una necesidad de asustar y espiar a los seres humanos que
les es difícil de resistir. Se dice que uno puede ser un rokurokubi sin conocer su propia naturaleza, creyendo ser seres
humanos realmente, y solo se transforman en las noches mientras duermen de
manera inconsciente, recordando que en sus sueños veían la habitación u otros
lugares en un ángulo extraño. A menudo, los rokurokubi
son verdaderamente siniestros, ya que se comen a la gente o beben su sangre en
lugar de limitarse a asustarlas.
Usualmente son mujeres—aunque hay hombres—y dependiendo de la
historia son malignos o inofensivos. En algunas narraciones se les puede hallar
de carácter afable, divertidas y bromistas; no hacen el mal sino que nada más
están molestando por diversión. En cambio en otros relatos sus personalidades
son fuertes, agresivas, violentas y despiadadas. Yo, en Insectos lo relaciono con el vampiro, monstruos o demonio de la
cultura occidental, y lo hago por la referencia de que los rokurokubi a veces comen gente o beben su sangre, y por supuesto,
en mis historias no son amables, más bien son brutales.
Actualmente estoy escribiendo un cuento sobre este demonio y
estoy seguro que en alguna historia futura saldrá por ahí aunque haciendo un
leve cameo.
Aquí les muestro un trailer deYokai Monsters Spook Warfare (1968) que anda en youtube.